2008/01/18

Un mundo bajo tus pies




El protagonista de este libro, Will, tiene una forma un tanto extraña de entretenerse: le gusta excavar túneles.

Rodeado por el húmedo olor de la tierra removida se encuentra como en casa y si encima encuentra algun objeto enterrado, ya no lo mueves de allí. Sabe que se trata de una afición demasiado extraña como para compartirla con nadie, por lo que no se lo ha dicho a nadie excepto a su padre y a su amigo Chester, otro compañero al que marginan en el colegio.

Cuando se encuentran con una cámara estanca en un lugar donde según los mapas no debería haber nada, parece que han hecho un gran descubrimiento, pero las cosas se aceleran un poco cuando desaparece el padre de Will y, a cambio, aparecen unos extraños seres por el barrio.


Tras una primera parte un tanto deslavazada, en la que tampoco se profundiza mucho en las relaciones familiares y sociales de los personajes principales (aunque luego veremos que el no hacer hincapié en dichas relaciones tiene su sentido) la obra va cogiendo velocidad y alcanza un ritmo bastante rápido. ¿Qué se le puede achacar en negativo? La notoria pretensión de crear una (interminable?) saga con las aventuras de Will y Chester bajo tierra y que deja demasiados hilos al aire como para que se asiente la trama.


Si hacemos caso a las explicaciones del prólogo, este libro ha tenido una curiosa génesis. Parece ser que era un proyecto largamente gestado por sus dos autores, pero que sólo vio la luz cuando a uno de ellos le echaron de su trabajo en un banco y se decidieron a crear su propia editorial (The Chicken House)



Túneles, de Roderick Gordon y Brian Williams, en estas bibliotecas.



  • Mundos subterráneos, oscuros, con seres albinos y un montón de bichos, igual te pueden gustar los libros de la saga de El Elfo Oscuro, de R. A. Salvatore

  • Para ver gente rara, con sombreros raros, recorriendo la ciudad, nada mejor que un clásico: Momo, de Michael Ende


Leioako Udal Liburutegia



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